miércoles, junio 05, 2013

Todo ha pasado


Esas ventanas encendidas
historias detrás de un cristal hundidas
pequeñas vidas olvidadas
en las que la inconsciencia del ser humano lo camufla
Días eternos, pensamientos eternos,
segundero resonando en un reloj sin freno
noche tras noche, día tras día
y un aliento menos que poder contar.
Oigo otra sirena, otro compañero del destino,
otra luz en una ventana siempre encendida...

Un suspiro, que tedioso sonido!
una máquina,
la señorita trae la comida

La incertidumbre gotea lentamente
como un grifo con escape
las paredes palpitan, se acercan,
empequeñecen la estancia

Las ruedas chirrían,
los pasos golpean,
las hojas se caen,
los teléfonos suenan,
los árboles se mecen,
el viento canta...
y mientras tanto el tiempo pasa,
aquí desde mi ventana,
y la verdad no llega,
el final se acaba
el tiempo pasa...
irremediablemente.

Gracias que no es verdad
Dios! gracias!
porque no es verdad.
Gracias por un horizonte nítido
sin lágrimas.
Gracias por un bonito sueño
y una realidad de sueño
gracias porque el sonido
vuelva a ser bonito,
y el silencio
una buena señal,
una buena señal.

Gracias,
porque mirar por la ventana no sea un triste recuerdo
gracias, por se una puerta a la felicidad
gracias, por darme fuerzas para luchar
pero..
gracias más aún por no haber tenido que usarlas para sobrevivir.

Gracias, mil gracias y mil mil mil mil gracias.

Cuando la vida te roza en desgracias
peno no te derrota
es como volver a vivir,
con más vidas,
saboreando el caer del tiempo en tu alma,
alma que todo lo puede
y lo disfruta.

Gracias y mil gracias
no puedo más que pensar
que soy tremendamente afortunada.

martes, marzo 20, 2012

Pasará

Pasará,
y en poco tiempo, quedará tan lejos
que ni te parecerá que fue tu realidad,
y un día, al pasear casualmente por los mismos sitios,
o cruzarte con aquellas personas,
lo recordarás casi con cariño, pero con tremenda lejanía
como aquello que pasó por tu vida.

lunes, junio 20, 2011

Capítulo IV

La luz entraba brillante y fría, como si de agua arrojada se tratase. Su cara arrugaba los ojos ante una claridad ensordecedora, mientras intentaba mover su cuerpo vestido con aquellos vaqueros manchados de pintura blanca y la misma camiseta verde de los últimos días. Sus piernas adormecidas por varios días no se movían, mientras entornaba los ojos, intentaba arrastrarse entre las sábanas con la poca fuerza que tenía en los brazos. Cuando por fin pudo mirar a través de sus ojos, no reconocía ese lugar, una habitación en fuertes tonos granates envueltos en un papel pintado ajado en las junturas. En el suelo una bandeja con platos sucios amontonados junto a setenta centilitros de Macallan vacíos.

En soledad


Lidiar momentos en soledad, es curar la mente de insatisfacción
banalidades del día a día,
conversaciones iterativas
vida dentro de la nada
de un arroyo sin agua.

Y entonces el alma se llena de luz,
la soledad te deleita con pensamientos,
cientos de ideas que acosan tu mente,
mente no perdida en nada
más que en uno mismo,
mente egoísta y feliz.

Es capaz el mundo de sorprendente,
es posible encontrar la ilusión en un mar de desesperación

Parece que la vida se está riendo
mientras me observa llorar y después reír.

(Escrito una noche en Santiago, una de tantas noches en soledad)

martes, septiembre 29, 2009

El club de lectura


Llevo tanto tiempo conteniendo ser quien soy, me esfuerzo por ser quien debo ser, por lograr, incluso por ser quien quiero ser. Hacía mucho tiempo que no me permitía llorar, que no dejaba escapar esa parte de mí. Sí, hacía mucho tiempo que no dejaba que la debilidad fuera visible. Día tras día al cien por cien, siéndolo todo y no siendo nada. Siento que llevo una vida luchando, y solo acaba de empezar. Sé que este momento, es solo eso, un momento, mañana habrá pasado y la liberación se habrá terminado. Seguiré encarcelada en lo que sueño conseguir, a fin de cuentas mi sueño, que no sé de donde salió, es el camino que he escogido. Qué bien sienta la locura, reír entre lágrimas, y volar a tu mundo, aunque sea solo un momento.

lunes, agosto 31, 2009

Facade. 3 de Noviembre de 2005

Porque yo no soy la chica que piensa como vestir más perfecta, no soy esa persona que piensa en lo que tiene que hacer, no soy la que quiere ir con los zapatos de tacón impecables y la barbilla alta, bien alta, para lucir mi pelo.

No soy más que esa chiquilla que leía poemas tirada en la hierba a sus amigos, aquella que no tenía miedo de reír en cada segundo, ni reparo en hacer mil disparates sin pensar, simplemente sonriendo en cada momento, menos en aquellos en los que melancólica leía o lloraba frente al mal.

Soñaba, y reía, y soñaba una vez más, y gritaba y saltaba, como si estuviera a punto de explotar.

Pero se apagó mi fuego, ya mi cara no sonríe, mis sueños ni de noche pueden vivir, ya no hay tardes de melancolía, no hay tiempo para ellas, solo un pozo de tristeza a punto de desbordarse. Los poemas, encerrados, hace años que mi voz no los oye, incluso mi alma comienza a olvidar versos que grabó hace años, mi cuerpo se mueve más lento o quizá simplemente constante, no acelera, no se vuelca, no siente sus venas. Y es que ahora una hoja en blanco parece un desafío, pero uno que no quiero aceptar, y solo con mirar a otro lugar, el pozo se llena un poco más mientras me pierdo en el azar.

Y es que mi mundo se ha quedado sin luz, cuando veo el cielo inundado de sol, se cierran mis ojos un poco, como si lo repelieran.

Corre mi vida, la veo alejarse, veo como se marchita a lo lejos, pero no veo horizonte, no veo más que una calle que se estrecha en la profundidad. Yo sigo inmóvil mientras la observo alejarse. De pronto quito la vista, me estremezco y cierro los ojos, y al abrirlos solo oigo soledad, mi vista se nubla, ya no veo lejanía, ni siento mi alrededor, no suena mi cuerpo, no me hablan mis recuerdos, solo respira el olvido, mi mayor miedo lo he creado y me ha devorado. El olvido de mi misma.

lunes, agosto 24, 2009

Por qué

Por qué, porqué siempre tenemos que ser de un único tipo, o somos de los que nos arrepentimos o somos de los que no nos atrevemos. A menudo me pregunto los motivos por los que la gente no se atreve a escuchar sus impulsos, a buscar metas efímeras o a cambiar simplemente por el hecho de cambiar. Y otras veces me pregunto por qué otras personas escuchan, buscan y cambian y luego sienten arrepentimiento. Al final, ¿qué es lo que más pesa?, dura más la emoción o el sentimiento de desconsuelo.
Una alegría recorre mi cuerpo, es necesario arrepentirse, porque de entre todas las veces que te atrevas te arrepentirás numerosas veces, y muchos de esos momentos te acecharán el resto de tu vida. Pero aquellos impulsos que consigan evitar el naufragio, aquellos de los que nunca te arrepientas, estarán contigo siempre y habrás ganado un bien muy valioso, ya que será uno de los pocos que sobrevivieron a la tempestad, porque merecían la pena. A menudo es necesario acarrear pesares si eso conlleva la posibilidad de encontrar verdaderos tesoros, escasos y emocionantes tesoros.

lunes, junio 22, 2009

Oscuridad

Se cruza un pensamiento, un recuerdo a media velocidad, se contraen las yemas de los dedos, se desplaza rápidamente, las venas en la muñeca se expanden y noto cada gota de sangre atravesando. En un suspiro ha inundado mi cuerpo, contengo la respiración, aprieto los puños, es demasiado tarde, ya está dentro. Me confunde, nubla mi entendimiento, palabras, escritos, actos, emanan incontenibles llenos de locura, de furia, de desaliento. Mal no merecido odio imperecedero.



martes, mayo 26, 2009

Capitulo III

Retrocedí unos pasos alejándome del escritorio hasta topar con un pequeño sofá blanco, titubeante me senté dejando caer los brazos sobre los almohadillados laterales mientras desplomaba mi espalda y cabeza en el respaldo. Diez días antes estaba sentado de esta misma manera en el café, el mismo café donde cada día durante escasos minutos me aflojo la corbata, tomo un bocado rápido y vuelvo a ajustármela para volver al trabajo. Estaba especialmente abarrotado ese día, y así la conocí, se acercó súbitamente y se detuvo de golpe, me puso algo en la mano mientras me miraba fijamente a los ojos a escasa distancia de la cara, rompió ese segundo de silencio extremo diciéndome –te regalo mi tiempo- y se deslizó sinuosa hasta la puerta de salida.

domingo, marzo 22, 2009

Cuando los ojos se tiñen de rojo


El demonio volvió a salir aquella noche, ojos rojos enloquecidos, canto de rabia imbuida por un cúmulo de resentimientos. Palabras, emanaban como cataratas de astillas punzantes, alcanzando y desmembrando sentimientos que formaban parte del pilar sagrado, necesario para continuar.

Hacía algunos meses que el demonio campaba a sus anchas, acechaba de nuevo, con otras ropas, con otros pretextos. Su disfraz era aparentemente más ligero, construido de minucias sin capacidad de generarle más poder. ¿Por qué era capaz entonces de generar tanto dolor?

A menudo pensaba que no podía escapar de ese demonio, por mucho que navegaba a favor del viento, para conseguir la mayor distancia posible de esos momentos, en algún punto, siempre volvía a encontrarlo. Cada vez perfeccionaba más sus apariciones, sibilinamente alimentaba el odio en el alma humana, y entonces vi odio en esa alma, los ojos se le tiñeron de rojo cual el propio demonio, sentí alejarse a esta alma a un lugar oscuro del laberinto, sin saber si el camino volvería a acortarse alguna vez.

Finalmente huí del demonio, busqué el primer escape para no seguir escuchando, como en cada encontronazo de antaño. Al rato me pregunté, si huir no le haría más fácil encontrarme la próxima vez, si no le daría más poder para seguir trabajando en su objetivo, el cisma.

Enfrentarse a las palabras ¿por donde se empieza?

viernes, diciembre 19, 2008

La pista de atletismo

Recuerdo el instante en el que empecé a correr, no veía horizonte, no sentía el camino bajo mis pies. Pero empecé a aumentar la velocidad progresivamente esperando encontrar algunas señales que me indicarán a gritos o en susurros la próxima parada.

Son las tres y media de la madrugada y no entiendo porqué estoy despierta, quizá me hacía falta asimilar el día de hoy y mi mente no me ha dejado dormir hasta obligarme a afrontar mis pensamientos. Hoy he conseguido una gran meta, ni siquiera me creo que sea cierta, el camino está despejado y limpio, mi mente está satisfecha. Pero, me pregunto porqué me aflijo el triste castigo de no ser capaz de creer en mi misma. Necesito por un instante que dejen de acosarme los fantasmas de mis errores, hasta los más pequeños, siempre están torturándome. Necesito dejar de derrumbarme, encontrar algún modo de apoyar mi confianza. No se que debo sentir, no entiendo porqué siento tristeza o miedo, ¿cómo pueden eclipsar algunas pequeñas cosas un acontecimiento tan bueno?. Creo que mi equivocación ha sido no expandir esta sensación que me sobrecoge, no haber sabido gritar de alegría, la he encarcelado. Quizá solo tema despertar una mañana y que se haya acabado, quizá solo espere el momento en el que yo misma provoque su final con algún futuro y aún inexistente error. Quizá la autodestrucción amenace mis sueños cada noche. Quizá por eso no pueda dormir.

Mañana cuando despierte reanudaré el paso poco a poco, sentiré el viento atravesarme con más fuerza, pero seguiré corriendo a ciegas hasta la próxima parada.

martes, noviembre 11, 2008

Esperanza

Las últimas semanas han sido confusas, he vagado perdida entre mis pensamientos, buscando…, ni yo se qué es lo que buscaba. Mi cuerpo cedía ante el cansancio como si hubiera decidido abandonar. Mi mente me traicionaba y desconfiaba, aplicándome un miedo penetrante.

A veces en la vida, hay pequeñas señales que te devuelven el aliento por un momento, y te ayudan a recapitular para resurgir más fuerte. Hoy me ha encontrado de nuevo despistada, moviendo mis ojos de un canal a otro, ahí estaba, mi particular señal. Una señal, entre tantas otras, que hace años dejé en mi camino, para poder volver a mí misma si algún día lo necesitaba.

No es ilusión ni sueños, es esperanza, aquella que nunca debemos dejar escapar, aquella que cuando estamos a punto de desfallecer nos arroja un vaso de agua fría a la cara. Cada día siento incógnitas a mi alrededor, la inseguridad me alcanza y parece que no puedo continuar.

No entiendo, realmente insisto, no entiendo el mundo en que vivimos, lo único que creo con los ojos cerrados es que siempre en alguna parte de mi interior, habrá un resquicio de esperanza, esta certeza me guiará para encontrarla, cuando apenas brille su luz, me mostrará las señales que dejé en mi camino y su resplandor refulgirá como nunca antes.

Compañero J. Angel, te presto mi señal, se llama Cadena Perpetua (1994). Sólo una condición, busca tu luz seguro que está deseando brillar.


sábado, octubre 04, 2008

Incertidumbre


Conoces ese momento en el que te das cuenta de que no perteneces a este mundo.
la vida no corre como debería,
la tierra no gira en el sentido correcto,
la noche se vuelve loca rápidamente sin que lo aprecies.

Es la situación tan absurda,
que puede que esté en el lugar equivocado y por eso lo sea,
es mi alrededor tan confuso,
que parece una ilusión sin medida sin reclamo,
está mi vida tan perdida,
que no puedo evitar mirar atrás para ver si me encuentro.

No sé qué fue lo que perdí en el camino,
no sé cómo dejé que escapara sin más,
no se ni siquiera si en algún momento lo tuve,
no sé quién soy,
no sé porqué estoy.

Temo no poder confiar en el futuro que espero,
pensando que quizá mi presente no es el que fue esperado,
sabiendo que algo falta sin saber encontrarlo,
no sé cómo puedo dar el siguiente paso si parece que me falta el apoyo previo.

Ha pasado tanto tiempo,
y sigo sin encontrarme,
no consigo estar segura,
no consigo avanzar.

Mi propia alma me abate,
me debilita,
el mundo está loco y no logro admitirlo,
no consigo ver la simplicidad de las cosas,
complico la existencia de mi propia existencia.

Y el mundo sigue corriendo mientras yo me detengo,
es tan ilógico,
mi mente se evade y descansa,
sin poder atisbar el momento final.

lunes, septiembre 08, 2008

La vida dibujada

Se desliza mi mano en el aire bailando la melodía,

el cuerpo quiere girar en el mismo viento que la guía

quiere llorar en la misma emoción con la que entona sus gritos de pasión.

Libremente,

corriendo como si el mundo nunca acabase.

Fuerza intrínseca capaz de mover el cielo de ilusión

de cariño, de dulzura,

capaz de hacer temblar el alma donde quiera que esté.

Alba de luna me alcanza,

me sonroja y abandona hasta el próximo amanecer.

Escrito el 28 de agosto del 2008

Café Casino, Santiago de Compostela

miércoles, julio 30, 2008

Rozando el futuro


Duermo sola en Santiago una noche de mayo
algún sonido esporádico atraviesa la calle
que ajena dibuja la niebla de un cuento.
Noche serena y pálida, entumecida
que esconde su rostro en la penumbra
su belleza asoma tímida titubeando
calmando mi alma agitada
¡Detente! El mundo te está rozando sin que lo notes

Mi vista estaba estática en un paisaje estático
solo se veía futuro,
cada instante apremiaba para llegar al siguiente,
aunque fuera incierto o provocara miedo.
Por primera vez no existía el pasado,
ni tristeza lejana,
ni pizca de melancolía.
Frente a mí un sueño me encontraba,
no era ilusión, era mi realidad.

domingo, abril 06, 2008

Mundo imaginario

Este mundo imaginario no es la ilusión que soñé,
en mi mundo soñar ocupaba todo el día,
en mi mundo el tiempo no corría
la vida era una senda
en la que no se veía final alguno.

viernes, febrero 08, 2008

Compañero

Tú no eres una hoja volátil
que pueda ser arrancada por un viento enfurecido,
no eres una hoja entre las hojas,
no te pierdes en épocas de invierno,
ni abandonas tu letargo si llega buen tiempo.

Tú, eres rama integrada en el árbol,
por tí corre la misma sabía que le es aliento,
sientes frío cuando se estremece,
absorbes el sol para hacerle brillar,
mi querido centenário compañero.

jueves, enero 31, 2008

Pintar con los ojos cerrados

Vivimos en un mundo alborotado en el que a cada paso una nueva decisión nos acecha, algunas son silenciosas y tímidas, de esas que parece que puedes dejar para el día siguiente, otras aparecen súbitamente y desaparecen si no consigues atraparlas a tiempo. Es un trabajo que no acaba nunca, pero caminamos demasiado deprisa y las dejamos atrás, perdidas en aquella bifurcación que nos guiaba hacia otra opción y que se escapó en la niebla, niebla que cubre aquellos recuerdos que tienen que dejar de serlos, niebla que nos impide ver lo que no queremos conocer de nosotros mismos. Seguimos avanzando confiando en un futuro o en un destino, algo que no controlamos y que aún no hemos podido alterar. Hace tiempo mi capacidad de decidir sobre mi vida se vio superada, no podía controlar ninguna situación, no había camino por el que continuar, ni guía por la que volver. Algo cambió, mi incapacidad de decidir está pudiendo conmigo misma, en un tiempo en que dejé de creer, el ímpetu y la fuerza me abandonaron. Sé que estoy a tiempo, siempre lo estamos, a tiempo de decidir mi destino pintando con los ojos cerrados.

martes, enero 22, 2008

Capítulo II

Se miró las manos, lentas, dolorosas, mientras sentía no poder respirar, sin fuerzas para aliviarse, para tomar una bocanada de aire, sin energía para luchar. La derrota de verse y no verse, de gritar y no tener voz. Se detuvo en el tiempo y el mundo siguió corriendo, estelas difusas se agolpaban para evitar el obstáculo, veía la vida correr sin girar la cabeza para no conocer lo que se avecinaba, solo sentía el viento del rastro que dejaba al pasar desde su espalda a sus manos. Manos que ajándose perdían sus emociones, sin evocar recuerdo alguno. Dejó caer la estilográfica y levantó la vista, palpó la mesa tras de sí, entre el alboroto rozó el colgante, lo cogió. Descuidada dejó la puerta entreabierta al salir.

domingo, junio 03, 2007

Que comience la función

Érase una vez una cama enzarzada en hierro negro, suave al tacto del que la acaricia en los giros que dibujan las barras negras, otorgándola un pequeño espacio inundado de energía, protegiendo el pequeño lecho. Blancas sábanas repletas de flores silvestres estampadas, secretos rodeando la pureza en el único lugar donde puede descansar. Lugar de ensueño donde el mundo se convierte en espacio vacío, por un momento se evapora la realidad, se transforma en humo y se disipa. Un cuento de hadas comienza a representarse en el mejor de los escenarios, no hay críticos, no hay risas, no hay miradas, la fantasía es libre y en ese instante vive, renace con un corazón impaciente. Comienza la obra trepidantemente, por si el momento conoce pronto su fin. No hay obviedades que explicar porque el alma entiende cada suspiro que entonan los personajes. Se desliza la historia pavorosa, provoca emociones opuestas que se entrelazan, el paisaje es un óleo difuminado con escasas claves detalladas, enmarcado en un universo de espejos, donde los actores elegidos de otro mundo proyectan su mirada a través de máscaras. La inconsciencia se apodera del momento y la obra llega a su fin, sin cumplir calendario alguno, sin saber si algún día volverá a ser exhibida.
Me pregunto de donde nació la fantasía, cual es el alimento que la mantiene con vida, y porqué muere pronto, tan pronto, en el corazón humano.

martes, octubre 17, 2006

¡Pasajeros al tren!

Esta vida que no parece mía va a ser dominada, y será mía, responsable y consciente de cada decisión, de cada momento, conseguiré la eficiencia de un reloj, conseguiré sentirme a gusto conmigo misma, poder hablar de cada suceso del día, desear el descanso y la liberación de un tiempo bien aprovechado. Quiero luchar por mí, pasar un momento por alto las fantasías y aterrizar en mi mundo desvanecida, sin darme cuenta, es un placer alcanzable y glorioso. Es hacer cumplir mis sueños por mí misma, sin necesidad de un descanso en el camino o de un carro para sujetar la pesada carga. Siempre he creído que mis caídas eran producidas por mi subconsciente, pero he de decir que en las dificultades diversas que hasta ahora he atravesado, cuando tenía que demostrar realmente quién era, no me he dejado caer. Ahora voy a extender esas situaciones extremas a cada mínima expresión que se me presente, voy a ser leal a mi misma y no me voy a engañar ni a torturar como muchas otras veces, es un debate silencioso que tiene que llegar a su fin, al menos durante una temporada, para poder avanzar y subirme al largo viaje que me espera, porque como no me de prisa no llegaré a tiempo a la estación.

miércoles, septiembre 06, 2006

Tal como éramos

Recuerdo hace años, la inocencia me sobrepasaba, y el mundo entero parecía envuelto en un halo de ilusión permanente, corría como si fuera a perder el pulso en el último metro, gritaba como si mi voz fuese algo prescindible, reía…, reía con tanta fuerza que hasta dolía, tenía un mundo por descubrir y una gran vida por recorrer, esa ilusión era mi identidad, esa alegría caracterizaba mi ser, de aquella que fui hace años y quizá nunca vuelva a ser. Siento ser la sombra de lo que era, el ocaso de una gran feria, esa nube que tiembla por el miedo a desaparecer.

miércoles, julio 05, 2006

Seguro que tú encuentras cómo...

Te espera agazapada en una esquina, alienta el sollozo de un niño, comprime mi corazón en un segundo, cuando la tristeza aparece el mundo deja de tener sentido, los pensamientos siguen un solo camino, los ojos decaen su expresión, el alma se vuelve más vaga y soñolienta, todo lo que te ha afectado días atrás, incluso meses, se transforma en un arma más fuerte que te perfora, y tu mundo se impregna de un gris desolador.
Esa angustia muchas veces es solo el deseo de encontrar, encontrar lo que hace apaciguar nuestra mente, la búsqueda de una calma tensa que nos alivie. Entonces parece que la conciencia es capaz de agarrase a cualquier leño flotante que aparezca, no discrimina, solo huye de este destino que no desea, lucha por un anhelo más fuerte que el viento desaforado. Se ahoga en una inconsciencia auto infligida, y una risa sardónica se mofa de su existencia.

domingo, junio 25, 2006

Capítulo I

Entré en la habitación bajo el silbido de los árboles meciéndose en el viento, la ventana tenía sus hojas abiertas y silenciosas, la mesa parecía una ajetreada mañana de oficina, quince rotuladores de distintos colores reunidos, dos parejas más alejados, folios llenos de notas, bolsos apilados por alguien con demasiado estrés como para ordenarlos, un cuadro de marco blanco con la acuarela del atardecer en la playa y enredado en el flexo un rosario de cuentas verdes transparentes junto con tres monedas rei anudadas en una cinta roja. Busqué en los bolsos algún indicio, algo que pudiera indicarme como encontrarla, levantando un portafolios descubrí su móvil olvidado no se si por casualidad o premeditado, bajo el libro subrayado varias veces, en una hoja llena de borrones se desdibujaba escrito, ¿quién eres?.

martes, junio 13, 2006

La locura también baila

Sentía la melodía hipnotizar mi mente, mi brazo derecho arqueado sobre mi cabeza, mientras el izquierdo se desliza insignificante por mi pierna, un instante después dejaba caer mi pelo sobre mi inconsciencia, un giro, otro más, ya no llevo la cuenta, las notas de música me poseen, no puedo contener mis lágrimas, lagrimas de una extraña emoción, en este raro momento, no es de tristeza. Pierdo mi vista tras cerrar los ojos, movimiento sinuoso persiguiendo la melancolía de las notas que ensordecen. Siento miedo de ser descubierta y que la paz de mi locura desaparezca, intento atrapar mi alma mientras en la pausa de mi pulso comienza a escapar. La luz deja de ser necesaria, y me envuelvo en mi propia locura, danza degenerada. Soy capaz de expresar con mi cuerpo en una canción más de lo que escribo tras repetirla tantas veces.
Porque la locura de uno mismo consigo mismo es el afán de sostener su cuerpo en la armonía de su alma.


Las lindes del desafío

Parece tan grande, tan insoslayable, tan lejano, parece imposible de alcanzar, un gran muro erguido en un umbral de amaneceres de esperanzas perdidas, de una vida que ya no es la mía, quizá no reconozca lo que es mi vida, quizá no sea capaz de ver la inmensidad que me rodea, quizá solo pretenda huir de un destino que no parece mío. No se distinguir si es este mi camino deseado, no se si el gran abismo que veo es real, hace tiempo que no distingo la realidad, un día nubla el pensamiento anterior, y al día siguiente le tiñe de otro color. Pero sigo viendo un gran muro en mi vacío, me precipito sobre un muro cimentado en la nada, y creo que soy capaz de luchar sin raíces, que puedo remontar una vez más. Pero mi alma está agotada, agotada de mi misma, del azote que siente mi cuerpo cada vez que me desvanezco. Puede que el filo de mis armas haya desaparecido, o que mi habilidad sea nula en estos momentos, pero me siento indefensa, no soy capaz de luchar. En ese instante me engaño a mi misma, me convenzo de que soy capaz de superarme, muestro imágenes de otro tiempo que me obligan a continuar. Necesito seguir, ¿hacia donde?.

sábado, junio 03, 2006

Delirio

Y es por una inmensidad que yo me pierdo, es por una locura que me desvanezco, que hace gritar sin sentido lujuria de la luna clara, provoca dolor y evita el olvido mientras se duerme en la mañana de ayer. Y vuelve a vivir el día pensando con lánguida tranquilidad aquel despertar amargo en el que no reconocía ni sus propias manos.

Busqué aquella noche el latir de mi alma, forjando un fuerte impulso por sobrevivir. Ajena era la calle que pisaba, hueco estaba el aire que me abrasó, incandescente estaba el delirio aquella noche, el delirio, el delirio, de no saber gritar cuando rompen desaforadas las olas a mis pies.

Todos los caminos parecían correr en un solo sentido, pero no podía moverme, preguntas de hace años me asediaban, y aunque todo indica desesperación, un rostro en calma saboreando el momento, observaba la danza sin poder oír la canción.

viernes, junio 02, 2006

Luz y lluvia

Algunos días las calles parecen teñidas de un solo color,
la mirada se fija en objetos rojos
y el corazón parece latir más rápido,
provocado por desesperación o por lucha.

Los días verdes llenos de luz
se pierde el pensamiento por los caminos,
y olvida lo que hacía un instante anterior.

Las imágenes bañadas de amarillo arrebatan al cuerpo la cordura,
transparente y clara se pierde en ilusiones de otro mundo.

Los amaneceres grises producen una oscura locura
y una agria desolación,
mientras curiosos hacen reflexionar al alma.

Los días blancos llenos de pureza
parecen ser olvidados antes de llegar el ocaso.

Pero el despertar negro no nace de la naturaleza
si no de nosotros mismos.
Es necesario abrir los ojos,
si no “solo hay oscuridad”.

jueves, mayo 11, 2006

Extinguido

Nuevamente despierto perdida en la mañana,
nada sucede, hay un elemento extinguido
me paraliza, miro mis manos,
los músculos de mi espalda se contraen
un núcleo negro contenido en ellas me abstrae
la luz se torna sombra, sigue fija mi mirada
veo pasar símbolos en la oscuridad del núcleo
claves que descifran futuras metas,
sube un amargo movimiento hasta mi pecho
un fuerte latido golpea mi cuerpo.

La imagen se distorsiona, se desenfoca mi vista
mientras incosciente estrecho el vacío,
un fluido escapa
por las aberturas que dejan mis dedos
levemente el atisbo de solución desaparece
el impulso ha quedado a merced del caos.

Poema escrito el 22 de Marzo 2006 en clase.

lunes, mayo 08, 2006

Nacida del planeta Venus

Hoy ha sido una de esas noches en las que la vuelta a casa te produce un sin fin de cosas en que pensar, porque te quedas con un amigo charlando simplemente de lo que es tu vida y de lo que es la suya, una de esas noches en las que profundizas un ápice más en lo que es la amistad que os une, que no es mas que eso, simplemente hablar. Es curioso lo que se es capaz de confesar en esos momentos, lo fácil que resulta hablar de opiniones que normalmente permanecen ocultas. La mejor sensación es cuando las palabras no son capaces de hacerse paso y te das cuenta de que no es necesario, porque te ha entendido sin necesidad de emitir sonido alguno, es el indicio más certero de la complicidad que os une. Que gran palabra, complicidad, y qué pocos cómplices tenemos en nuestra vida.
Mientras hablaba pensamientos que creía que no tenía fluían rápidamente como un haz de luz, que me ciega y a la vez alumbra un lateral del sendero, para que no me caiga o tropiece una vez más. En ese momento hasta mi propia persona parece más nítida al verme reflejada en sus ojos, por la forma en que me miran y me conocen. Porque es más fácil encontrarte en unos ojos amigos que en el reflejo de ti mismo en el espejo.

Entre esos pequeños detalles también ha surgido una curiosa situación, un chico ha interrumpido nuestra conversación, tras un típico intercambio de palabras, a mi amigo le ha dicho que tenía que ser de fuera, de Alemania o algún otro lugar, claro que le ha contestado que no, que era de aquí, aunque bien podría haber sido de cualquier lugar del norte de Europa. Entonces nos ha dicho que yo tampoco parecía ser de aquí, porque solo podía ser de Venus, del planeta Venus.
Y si un completo desconocido ha sabido encajarme en ese planeta, ¿son más certeros acaso la gente que más me conoce?, me pregunto muchas veces de que planeta vengo, en que mundo extraño se desarrolló mi mente. Siempre me he creído más lunática que venusina, pero quizá es hora de ver el planeta azul como algo no tan lejano. Porque al final del largo camino que me espera, el fin de conocerme, es escuchar las voces de fuera.
Venus, eterna musa que en tu universo vagas.

sábado, mayo 06, 2006

Demasiado tarde

Aún recuerdo la tristeza que me provocaba el olvido cuando aún la inocencia era parte de mi, con el tiempo quizá he sido yo la que he olvidado lo que para mi era el mundo antes de nacer, perdiendo ideales, dejando escapar recuerdos, de aquella vida que era solo mía, porque entonces yo era dueña y patrón de aquella vida, ahora vago obnubilada en un lánguido mundo eterno, sin destino ni final, solo recorrido carente de sentido, ausente de esencia. Y me pregunto si queda de mí algún resquicio, alguna pista del sendero extremo. Solo puedo imaginar que he vuelto de un mundo irreal, para sufrir piel con piel un sueño de amargura.
Aquella palabra maldita, llamada melancolía, es solo esencia de muerte, es solo esencia de hiel.

viernes, mayo 05, 2006

Premonición

Ayer por la noche hablando con un amigo por el messenger como incontables otras noches, me hizo una pregunta que puede parecer típica, pero fue el comienzo para una extraña situación. La pregunta era ¿que harías si te dijeran que es tu última noche? Esa pregunta me hizo pensar, por un momento incluso puede sentir un atisbo de esa horrible situación, me asedió una gran tristeza todo era borroso y sentí cómo caía mientras el mundo que me rodeaba se alejaba. Enseguida recobré la conciencia de mi misma, y me tranquilicé, era una de esas noches en las que estoy horas delante del ordenador sin ganas de dormir. A las tres aproximadamente me cansé y fui al salón, como cada noche, a apagar todo para irme a la cama, la televisión estaba encendida, no me apetecía dormir, me tumbé en el sofá rojo y estuve distrayendo la mirada un rato hasta que cayó sobre una película en la que aparecía una escena japonesa.
Kenji presentaba a una mujer a su madre, con toda la ceremonia y educación de la más tradicional familia japonesa, era una mujer occidental, rubia, vistiendo un precioso kimono de algún color no apreciable pues era en blanco y negro la proyección. Entonces despierta del sueño alterado y vestida de rojo está la misma chica en las lindes de su cama, y le dice,” a las nueve vendré a por ti, te doy este día para que hagas todo lo que hubieses querido hacer, soy la muerte tengo que llevarte conmigo a las nueve”. No se porqué pero dos veces en tan corto intervalo de tiempo el mismo comentario me hizo estremecer, pero la curiosidad era más fuerte y contemplé a Kenji en su último día. Fue menos intenso de lo que yo esperaba y también confuso, estaba incluso relajado soportando ese peso inminente, intentó hablar con sus amigos, intentó viajar a Paris para encontrarse con su novia pero ningún vuelo llegaba antes de la fatídica hora. Finalmente acabó hablando con unos desconocidos aunque no se lo que fue de ellos porque caí rendida en el sofá rojo. Cuando me desperté fijé la vista rápidamente, casualmente era la última escena, en la misma cama donde despertó del sueño, la misma chica rubia sujetaba en su regazo a Kenji mientras un río rojo se desprendía de él impregnando las sabanas blancas, una lágrima sacudió la cara de ella mientras su mente decía “entonces se agarró fuertemente a mi mientras desaparecía”.

El resto de la noche solo tuve sueños de muerte, dos coincidencias en una noche, aún me quedan unas horas hasta que mi día termine.

La corbata negra

Hasta ahora no había tenido el valor de crear mi propio blog, no se si es por el sentimiento de cuando parece que todo está dicho en algún momento de la historia, o por sentir al descubierto una esencia de mi misma poco exportada al exterior. Y hoy, sin ningún motivo especial, sin ningún impulso relevante, tan fácil como hacer doble click en continuar, he abierto sin darme cuenta la puerta a un nuevo lugar aún desconocido.

La implicación más fuerte que puede tener, será el de ir desgranando mi alma poco a poco, mi psique. Aunque no conozco ni excluyo final alguno a mi historia, ni puedo prometer sucesos extravagantes ni sabias conclusiones, solo palabras desdibujadas por las teclas de este títere aún sin dueño. Una corbata negra se desploma en mis ojos, por si el desastre es inminente impedir que yo lo vea.


"Los cielos eran cenicientos y sombríos:
las hojas eran crispadas y secas,
las hojas marchitas y secas;
era de noche en el solitario octubre
de mi año más inmemorial,
era duro junto al oscuro lago de Auber,
en la nublada región media de Weir,
era cerca de la húmeda marisma de Auber
en el bosque frecuentado por los vampiros de Weir."
[...]
Ulalume, Edgar Allan Poe