
Esas ventanas encendidas
historias detrás de un cristal hundidas
pequeñas vidas olvidadas
en las que la inconsciencia del ser humano lo camufla
Días eternos, pensamientos eternos,
segundero resonando en un reloj sin freno
noche tras noche, día tras día
y un aliento menos que poder contar.
Oigo otra sirena, otro compañero del destino,
otra luz en una ventana siempre encendida...
Un suspiro, que tedioso sonido!
una máquina,
la señorita trae la comida
La incertidumbre gotea lentamente
como un grifo con escape
las paredes palpitan, se acercan,
empequeñecen la estancia
Las ruedas chirrían,
los pasos golpean,
las hojas se caen,
los teléfonos suenan,
los árboles se mecen,
el viento canta...
y mientras tanto el tiempo pasa,
aquí desde mi ventana,
y la verdad no llega,
el final se acaba
el tiempo pasa...
irremediablemente.

Gracias que no es verdad
Dios! gracias!
porque no es verdad.
Gracias por un horizonte nítido
sin lágrimas.
Gracias por un bonito sueño
y una realidad de sueño
gracias porque el sonido
vuelva a ser bonito,
y el silencio
una buena señal,
una buena señal.
Gracias,
porque mirar por la ventana no sea un triste recuerdo
gracias, por se una puerta a la felicidad
gracias, por darme fuerzas para luchar
pero..
gracias más aún por no haber tenido que usarlas para sobrevivir.
Gracias, mil gracias y mil mil mil mil gracias.
Cuando la vida te roza en desgracias
peno no te derrota
es como volver a vivir,
con más vidas,
saboreando el caer del tiempo en tu alma,
alma que todo lo puede
y lo disfruta.
Gracias y mil gracias
no puedo más que pensar
que soy tremendamente afortunada.