Esta vida que no parece mía va a ser dominada, y será mía, responsable y consciente de cada decisión, de cada momento, conseguiré la eficiencia de un reloj, conseguiré sentirme a gusto conmigo misma, poder hablar de cada suceso del día, desear el descanso y la liberación de un tiempo bien aprovechado. Quiero luchar por mí, pasar un momento por alto las fantasías y aterrizar en mi mundo desvanecida, sin darme cuenta, es un placer alcanzable y glorioso. Es hacer cumplir mis sueños por mí misma, sin necesidad de un descanso en el camino o de un carro para sujetar la pesada carga. Siempre he creído que mis caídas eran producidas por mi subconsciente, pero he de decir que en las dificultades diversas que hasta ahora he atravesado, cuando tenía que demostrar realmente quién era, no me he dejado caer. Ahora voy a extender esas situaciones extremas a cada mínima expresión que se me presente, voy a ser leal a mi misma y no me voy a engañar ni a torturar como muchas otras veces, es un debate silencioso que tiene que llegar a su fin, al menos durante una temporada, para poder avanzar y subirme al largo viaje que me espera, porque como no me de prisa no llegaré a tiempo a la estación.martes, octubre 17, 2006
¡Pasajeros al tren!
Esta vida que no parece mía va a ser dominada, y será mía, responsable y consciente de cada decisión, de cada momento, conseguiré la eficiencia de un reloj, conseguiré sentirme a gusto conmigo misma, poder hablar de cada suceso del día, desear el descanso y la liberación de un tiempo bien aprovechado. Quiero luchar por mí, pasar un momento por alto las fantasías y aterrizar en mi mundo desvanecida, sin darme cuenta, es un placer alcanzable y glorioso. Es hacer cumplir mis sueños por mí misma, sin necesidad de un descanso en el camino o de un carro para sujetar la pesada carga. Siempre he creído que mis caídas eran producidas por mi subconsciente, pero he de decir que en las dificultades diversas que hasta ahora he atravesado, cuando tenía que demostrar realmente quién era, no me he dejado caer. Ahora voy a extender esas situaciones extremas a cada mínima expresión que se me presente, voy a ser leal a mi misma y no me voy a engañar ni a torturar como muchas otras veces, es un debate silencioso que tiene que llegar a su fin, al menos durante una temporada, para poder avanzar y subirme al largo viaje que me espera, porque como no me de prisa no llegaré a tiempo a la estación.miércoles, septiembre 06, 2006
Tal como éramos
Recuerdo hace años, la inocencia me sobrepasaba, y el mundo entero parecía envuelto en un halo de ilusión permanente, corría como si fuera a perder el pulso en el último metro, gritaba como si mi voz fuese algo prescindible, reía…, reía con tanta fuerza que hasta dolía, tenía un mundo por descubrir y una gran vida por recorrer, esa ilusión era mi identidad, esa alegría caracterizaba mi ser, de aquella que fui hace años y quizá nunca vuelva a ser. Siento ser la sombra de lo que era, el ocaso de una gran feria, esa nube que tiembla por el miedo a desaparecer.
miércoles, julio 05, 2006
Seguro que tú encuentras cómo...
Te espera agazapada en una esquina, alienta el sollozo de un niño, comprime mi corazón en un segundo, cuando la tristeza aparece el mundo deja de tener sentido, los pensamientos siguen un solo camino, los ojos decaen su expresión, el alma se vuelve más vaga y soñolienta, todo lo que te ha afectado días atrás, incluso meses, se transforma en un arma más fuerte que te perfora, y tu mundo se impregna de un gris desolador.
Esa angustia muchas veces es solo el deseo de encontrar, encontrar lo que hace apaciguar nuestra mente, la búsqueda de una calma tensa que nos alivie. Entonces parece que la conciencia es capaz de agarrase a cualquier leño flotante que aparezca, no discrimina, solo huye de este destino que no desea, lucha por un anhelo más fuerte que el viento desaforado. Se ahoga en una inconsciencia auto infligida, y una risa sardónica se mofa de su existencia.
Esa angustia muchas veces es solo el deseo de encontrar, encontrar lo que hace apaciguar nuestra mente, la búsqueda de una calma tensa que nos alivie. Entonces parece que la conciencia es capaz de agarrase a cualquier leño flotante que aparezca, no discrimina, solo huye de este destino que no desea, lucha por un anhelo más fuerte que el viento desaforado. Se ahoga en una inconsciencia auto infligida, y una risa sardónica se mofa de su existencia.
domingo, junio 25, 2006
Capítulo I
Entré en la habitación bajo el silbido de los árboles meciéndose en el viento, la ventana tenía sus hojas abiertas y silenciosas, la mesa parecía una ajetreada mañana de oficina, quince rotuladores de distintos colores reunidos, dos parejas más alejados, folios llenos de notas, bolsos apilados por alguien con demasiado estrés como para ordenarlos, un cuadro de marco blanco con la acuarela del atardecer en la playa y enredado en el flexo un rosario de cuentas verdes transparentes junto con tres monedas rei anudadas en una cinta roja. Busqué en los bolsos algún indicio, algo que pudiera indicarme como encontrarla, levantando un portafolios descubrí su móvil olvidado no se si por casualidad o premeditado, bajo el libro subrayado varias veces, en una hoja llena de borrones se desdibujaba escrito, ¿quién eres?. martes, junio 13, 2006
La locura también baila
Sentía la melodía hipnotizar mi mente, mi brazo derecho arqueado sobre mi cabeza, mientras el izquierdo se desliza insignificante por mi pierna, un instante después dejaba caer mi pelo sobre mi inconsciencia, un giro, otro más, ya no llevo la cuenta, las notas de música me poseen, no puedo contener mis lágrimas, lagrimas de una extraña emoción, en este raro momento, no es de tristeza. Pierdo mi vista tras cerrar los ojos, movimiento sinuoso persiguiendo la melancolía de las notas que ensordecen. Siento miedo de ser descubierta y que la paz de mi locura desaparezca, intento atrapar mi alma mientras en la pausa de mi pulso comienza a escapar. La luz deja de ser necesaria, y me envuelvo en mi propia locura, danza degenerada. Soy capaz de expresar con mi cuerpo en una canción más de lo que escribo tras repetirla tantas veces.
Porque la locura de uno mismo consigo mismo es el afán de sostener su cuerpo en la armonía de su alma.
Las lindes del desafío
Parece tan grande, tan insoslayable, tan lejano, parece imposible de alcanzar, un gran muro erguido en un umbral de amaneceres de esperanzas perdidas, de una vida que ya no es la mía, quizá no reconozca lo que es mi vida, quizá no sea capaz de ver la inmensidad que me rodea, quizá solo pretenda huir de un destino que no parece mío. No se distinguir si es este mi camino deseado, no se si el gran abismo que veo es real, hace tiempo que no distingo la realidad, un día nubla el pensamiento anterior, y al día siguiente le tiñe de otro color. Pero sigo viendo un gran muro en mi vacío, me precipito sobre un muro cimentado en la nada, y creo que soy capaz de luchar sin raíces, que puedo remontar una vez más. Pero mi alma está agotada, agotada de mi misma, del azote que siente mi cuerpo cada vez que me desvanezco. Puede que el filo de mis armas haya desaparecido, o que mi habilidad sea nula en estos momentos, pero me siento indefensa, no soy capaz de luchar. En ese instante me engaño a mi misma, me convenzo de que soy capaz de superarme, muestro imágenes de otro tiempo que me obligan a continuar. Necesito seguir, ¿hacia donde?.
sábado, junio 03, 2006
Delirio
Y es por una inmensidad que yo me pierdo, es por una locura que me desvanezco, que hace gritar sin sentido lujuria de la luna clara, provoca dolor y evita el olvido mientras se duerme en la mañana de ayer. Y vuelve a vivir el día pensando con lánguida tranquilidad aquel despertar amargo en el que no reconocía ni sus propias manos.
Busqué aquella noche el latir de mi alma, forjando un fuerte impulso por sobrevivir. Ajena era la calle que pisaba, hueco estaba el aire que me abrasó, incandescente estaba el delirio aquella noche, el delirio, el delirio, de no saber gritar cuando rompen desaforadas las olas a mis pies.
Todos los caminos parecían correr en un solo sentido, pero no podía moverme, preguntas de hace años me asediaban, y aunque todo indica desesperación, un rostro en calma saboreando el momento, observaba la danza sin poder oír la canción.
Busqué aquella noche el latir de mi alma, forjando un fuerte impulso por sobrevivir. Ajena era la calle que pisaba, hueco estaba el aire que me abrasó, incandescente estaba el delirio aquella noche, el delirio, el delirio, de no saber gritar cuando rompen desaforadas las olas a mis pies.
Todos los caminos parecían correr en un solo sentido, pero no podía moverme, preguntas de hace años me asediaban, y aunque todo indica desesperación, un rostro en calma saboreando el momento, observaba la danza sin poder oír la canción.
viernes, junio 02, 2006
Luz y lluvia
Algunos días las calles parecen teñidas de un solo color,
la mirada se fija en objetos rojos
y el corazón parece latir más rápido,
provocado por desesperación o por lucha.
Los días verdes llenos de luz
se pierde el pensamiento por los caminos,
y olvida lo que hacía un instante anterior.
Las imágenes bañadas de amarillo arrebatan al cuerpo la cordura,
transparente y clara se pierde en ilusiones de otro mundo.
Los amaneceres grises producen una oscura locura
y una agria desolación,
mientras curiosos hacen reflexionar al alma.
Los días blancos llenos de pureza
parecen ser olvidados antes de llegar el ocaso.
Pero el despertar negro no nace de la naturaleza
si no de nosotros mismos.
Es necesario abrir los ojos,
si no “solo hay oscuridad”.
la mirada se fija en objetos rojos
y el corazón parece latir más rápido,
provocado por desesperación o por lucha.
Los días verdes llenos de luz
se pierde el pensamiento por los caminos,
y olvida lo que hacía un instante anterior.
Las imágenes bañadas de amarillo arrebatan al cuerpo la cordura,
transparente y clara se pierde en ilusiones de otro mundo.
Los amaneceres grises producen una oscura locura
y una agria desolación,
mientras curiosos hacen reflexionar al alma.
Los días blancos llenos de pureza
parecen ser olvidados antes de llegar el ocaso.
Pero el despertar negro no nace de la naturaleza
si no de nosotros mismos.
Es necesario abrir los ojos,
si no “solo hay oscuridad”.
jueves, mayo 11, 2006
Extinguido
Nuevamente despierto perdida en la mañana,
nada sucede, hay un elemento extinguido
me paraliza, miro mis manos,
los músculos de mi espalda se contraen
un núcleo negro contenido en ellas me abstrae
la luz se torna sombra, sigue fija mi mirada
veo pasar símbolos en la oscuridad del núcleo
claves que descifran futuras metas,
sube un amargo movimiento hasta mi pecho
un fuerte latido golpea mi cuerpo.
La imagen se distorsiona, se desenfoca mi vista
mientras incosciente estrecho el vacío,
un fluido escapa
por las aberturas que dejan mis dedos
levemente el atisbo de solución desaparece
el impulso ha quedado a merced del caos.
Poema escrito el 22 de Marzo 2006 en clase.
nada sucede, hay un elemento extinguido
me paraliza, miro mis manos,
los músculos de mi espalda se contraen
un núcleo negro contenido en ellas me abstrae
la luz se torna sombra, sigue fija mi mirada
veo pasar símbolos en la oscuridad del núcleo
claves que descifran futuras metas,
sube un amargo movimiento hasta mi pecho
un fuerte latido golpea mi cuerpo.
La imagen se distorsiona, se desenfoca mi vista
mientras incosciente estrecho el vacío,
un fluido escapa
por las aberturas que dejan mis dedos
levemente el atisbo de solución desaparece
el impulso ha quedado a merced del caos.
Poema escrito el 22 de Marzo 2006 en clase.
lunes, mayo 08, 2006
Nacida del planeta Venus
Hoy ha sido una de esas noches en las que la vuelta a casa te produce un sin fin de cosas en que pensar, porque te quedas con un amigo charlando simplemente de lo que es tu vida y de lo que es la suya, una de esas noches en las que profundizas un ápice más en lo que es la amistad que os une, que no es mas que eso, simplemente hablar. Es curioso lo que se es capaz de confesar en esos momentos, lo fácil que resulta hablar de opiniones que normalmente permanecen ocultas. La mejor sensación es cuando las palabras no son capaces de hacerse paso y te das cuenta de que no es necesario, porque te ha entendido sin necesidad de emitir sonido alguno, es el indicio más certero de la complicidad que os une. Que gran palabra, complicidad, y qué pocos cómplices tenemos en nuestra vida.
Mientras hablaba pensamientos que creía que no tenía fluían rápidamente como un haz de luz, que me ciega y a la vez alumbra un lateral del sendero, para que no me caiga o tropiece una vez más. En ese momento hasta mi propia persona parece más nítida al verme reflejada en sus ojos, por la forma en que me miran y me conocen. Porque es más fácil encontrarte en unos ojos amigos que en el reflejo de ti mismo en el espejo.

Mientras hablaba pensamientos que creía que no tenía fluían rápidamente como un haz de luz, que me ciega y a la vez alumbra un lateral del sendero, para que no me caiga o tropiece una vez más. En ese momento hasta mi propia persona parece más nítida al verme reflejada en sus ojos, por la forma en que me miran y me conocen. Porque es más fácil encontrarte en unos ojos amigos que en el reflejo de ti mismo en el espejo.
Entre esos pequeños detalles también ha surgido una curiosa situación, un chico ha interrumpido nuestra conversación, tras un típico intercambio de palabras, a mi amigo le ha dicho que tenía que ser de fuera, de Alemania o algún otro lugar, claro que le ha contestado que no, que era de aquí, aunque bien podría haber sido de cualquier lugar del norte de Europa. Entonces nos ha dicho que yo tampoco parecía ser de aquí, porque solo podía ser de Venus, del planeta Venus.
Y si un completo desconocido ha sabido encajarme en ese planeta, ¿son más certeros acaso la gente que más me conoce?, me pregunto muchas veces de que planeta vengo, en que mundo extraño se desarrolló mi mente. Siempre me he creído más lunática que venusina, pero quizá es hora de ver el planeta azul como algo no tan lejano. Porque al final del largo camino que me espera, el fin de conocerme, es escuchar las voces de fuera.
Venus, eterna musa que en tu universo vagas.
sábado, mayo 06, 2006
Demasiado tarde
Aún recuerdo la tristeza que me provocaba el olvido cuando aún la inocencia era parte de mi, con el tiempo quizá he sido yo la que he olvidado lo que para mi era el mundo antes de nacer, perdiendo ideales, dejando escapar recuerdos, de aquella vida que era solo mía, porque entonces yo era dueña y patrón de aquella vida, ahora vago obnubilada en un lánguido mundo eterno, sin destino ni final, solo recorrido carente de sentido, ausente de esencia. Y me pregunto si queda de mí algún resquicio, alguna pista del sendero extremo. Solo puedo imaginar que he vuelto de un mundo irreal, para sufrir piel con piel un sueño de amargura.
Aquella palabra maldita, llamada melancolía, es solo esencia de muerte, es solo esencia de hiel.
Aquella palabra maldita, llamada melancolía, es solo esencia de muerte, es solo esencia de hiel.
viernes, mayo 05, 2006
Premonición
Ayer por la noche hablando con un amigo por el messenger como incontables otras noches, me hizo una pregunta que puede parecer típica, pero fue el comienzo para una extraña situación. La pregunta era ¿que harías si te dijeran que es tu última noche? Esa pregunta me hizo pensar, por un momento incluso puede sentir un atisbo de esa horrible situación, me asedió una gran tristeza todo era borroso y sentí cómo caía mientras el mundo que me rodeaba se alejaba. Enseguida recobré la conciencia de mi misma, y me tranquilicé, era una de esas noches en las que estoy horas delante del ordenador sin ganas de dormir. A las tres aproximadamente me cansé y fui al salón, como cada noche, a apagar todo para irme a la cama, la televisión estaba encendida, no me apetecía dormir, me tumbé en el sofá rojo y estuve distrayendo la mirada un rato hasta que cayó sobre una película en la que aparecía una escena japonesa.
Kenji presentaba a una mujer a su madre, con toda la ceremonia y educación de la más tradicional familia japonesa, era una mujer occidental, rubia, vistiendo un precioso kimono de algún color no apreciable pues era en blanco y negro la proyección. Entonces despierta del sueño alterado y vestida de rojo está la misma chica en las lindes de su cama, y le dice,” a las nueve vendré a por ti, te doy este día para que hagas todo lo que hubieses querido hacer, soy la muerte tengo que llevarte conmigo a las nueve”. No se porqué pero dos veces en tan corto intervalo de tiempo el mismo comentario me hizo estremecer, pero la curiosidad era más fuerte y contemplé a Kenji en su último día. Fue menos intenso de lo que yo esperaba y también confuso, estaba incluso relajado soportando ese peso inminente, intentó hablar con sus amigos, intentó viajar a Paris para encontrarse con su novia pero ningún vuelo llegaba antes de la fatídica hora. Finalmente acabó hablando con unos desconocidos aunque no se lo que fue de ellos porque caí rendida en el sofá rojo. Cuando me desperté fijé la vista rápidamente, casualmente era la última escena, en la misma cama donde despertó del sueño, la misma chica rubia sujetaba en su regazo a Kenji mientras un río rojo se desprendía de él impregnando las sabanas blancas, una lágrima sacudió la cara de ella mientras su mente decía “entonces se agarró fuertemente a mi mientras desaparecía”.
El resto de la noche solo tuve sueños de muerte, dos coincidencias en una noche, aún me quedan unas horas hasta que mi día termine.
Kenji presentaba a una mujer a su madre, con toda la ceremonia y educación de la más tradicional familia japonesa, era una mujer occidental, rubia, vistiendo un precioso kimono de algún color no apreciable pues era en blanco y negro la proyección. Entonces despierta del sueño alterado y vestida de rojo está la misma chica en las lindes de su cama, y le dice,” a las nueve vendré a por ti, te doy este día para que hagas todo lo que hubieses querido hacer, soy la muerte tengo que llevarte conmigo a las nueve”. No se porqué pero dos veces en tan corto intervalo de tiempo el mismo comentario me hizo estremecer, pero la curiosidad era más fuerte y contemplé a Kenji en su último día. Fue menos intenso de lo que yo esperaba y también confuso, estaba incluso relajado soportando ese peso inminente, intentó hablar con sus amigos, intentó viajar a Paris para encontrarse con su novia pero ningún vuelo llegaba antes de la fatídica hora. Finalmente acabó hablando con unos desconocidos aunque no se lo que fue de ellos porque caí rendida en el sofá rojo. Cuando me desperté fijé la vista rápidamente, casualmente era la última escena, en la misma cama donde despertó del sueño, la misma chica rubia sujetaba en su regazo a Kenji mientras un río rojo se desprendía de él impregnando las sabanas blancas, una lágrima sacudió la cara de ella mientras su mente decía “entonces se agarró fuertemente a mi mientras desaparecía”.
El resto de la noche solo tuve sueños de muerte, dos coincidencias en una noche, aún me quedan unas horas hasta que mi día termine.
La corbata negra
Hasta ahora no había tenido el valor de crear mi propio blog, no se si es por el sentimiento de cuando parece que todo está dicho en algún momento de la historia, o por sentir al descubierto una esencia de mi misma poco exportada al exterior. Y hoy, sin ningún motivo especial, sin ningún impulso relevante, tan fácil como hacer doble click en continuar, he abierto sin darme cuenta la puerta a un nuevo lugar aún desconocido.
La implicación más fuerte que puede tener, será el de ir desgranando mi alma poco a poco, mi psique. Aunque no conozco ni excluyo final alguno a mi historia, ni puedo prometer sucesos extravagantes ni sabias conclusiones, solo palabras desdibujadas por las teclas de este títere aún sin dueño. Una corbata negra se desploma en mis ojos, por si el desastre es inminente impedir que yo lo vea.
La implicación más fuerte que puede tener, será el de ir desgranando mi alma poco a poco, mi psique. Aunque no conozco ni excluyo final alguno a mi historia, ni puedo prometer sucesos extravagantes ni sabias conclusiones, solo palabras desdibujadas por las teclas de este títere aún sin dueño. Una corbata negra se desploma en mis ojos, por si el desastre es inminente impedir que yo lo vea.
"Los cielos eran cenicientos y sombríos:
las hojas eran crispadas y secas,
las hojas eran crispadas y secas,
las hojas marchitas y secas;
era de noche en el solitario octubre
de mi año más inmemorial,
era duro junto al oscuro lago de Auber,
en la nublada región media de Weir,
era cerca de la húmeda marisma de Auber
en el bosque frecuentado por los vampiros de Weir."
[...]
Ulalume, Edgar Allan Poe
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