viernes, diciembre 19, 2008

La pista de atletismo

Recuerdo el instante en el que empecé a correr, no veía horizonte, no sentía el camino bajo mis pies. Pero empecé a aumentar la velocidad progresivamente esperando encontrar algunas señales que me indicarán a gritos o en susurros la próxima parada.

Son las tres y media de la madrugada y no entiendo porqué estoy despierta, quizá me hacía falta asimilar el día de hoy y mi mente no me ha dejado dormir hasta obligarme a afrontar mis pensamientos. Hoy he conseguido una gran meta, ni siquiera me creo que sea cierta, el camino está despejado y limpio, mi mente está satisfecha. Pero, me pregunto porqué me aflijo el triste castigo de no ser capaz de creer en mi misma. Necesito por un instante que dejen de acosarme los fantasmas de mis errores, hasta los más pequeños, siempre están torturándome. Necesito dejar de derrumbarme, encontrar algún modo de apoyar mi confianza. No se que debo sentir, no entiendo porqué siento tristeza o miedo, ¿cómo pueden eclipsar algunas pequeñas cosas un acontecimiento tan bueno?. Creo que mi equivocación ha sido no expandir esta sensación que me sobrecoge, no haber sabido gritar de alegría, la he encarcelado. Quizá solo tema despertar una mañana y que se haya acabado, quizá solo espere el momento en el que yo misma provoque su final con algún futuro y aún inexistente error. Quizá la autodestrucción amenace mis sueños cada noche. Quizá por eso no pueda dormir.

Mañana cuando despierte reanudaré el paso poco a poco, sentiré el viento atravesarme con más fuerza, pero seguiré corriendo a ciegas hasta la próxima parada.

martes, noviembre 11, 2008

Esperanza

Las últimas semanas han sido confusas, he vagado perdida entre mis pensamientos, buscando…, ni yo se qué es lo que buscaba. Mi cuerpo cedía ante el cansancio como si hubiera decidido abandonar. Mi mente me traicionaba y desconfiaba, aplicándome un miedo penetrante.

A veces en la vida, hay pequeñas señales que te devuelven el aliento por un momento, y te ayudan a recapitular para resurgir más fuerte. Hoy me ha encontrado de nuevo despistada, moviendo mis ojos de un canal a otro, ahí estaba, mi particular señal. Una señal, entre tantas otras, que hace años dejé en mi camino, para poder volver a mí misma si algún día lo necesitaba.

No es ilusión ni sueños, es esperanza, aquella que nunca debemos dejar escapar, aquella que cuando estamos a punto de desfallecer nos arroja un vaso de agua fría a la cara. Cada día siento incógnitas a mi alrededor, la inseguridad me alcanza y parece que no puedo continuar.

No entiendo, realmente insisto, no entiendo el mundo en que vivimos, lo único que creo con los ojos cerrados es que siempre en alguna parte de mi interior, habrá un resquicio de esperanza, esta certeza me guiará para encontrarla, cuando apenas brille su luz, me mostrará las señales que dejé en mi camino y su resplandor refulgirá como nunca antes.

Compañero J. Angel, te presto mi señal, se llama Cadena Perpetua (1994). Sólo una condición, busca tu luz seguro que está deseando brillar.


sábado, octubre 04, 2008

Incertidumbre


Conoces ese momento en el que te das cuenta de que no perteneces a este mundo.
la vida no corre como debería,
la tierra no gira en el sentido correcto,
la noche se vuelve loca rápidamente sin que lo aprecies.

Es la situación tan absurda,
que puede que esté en el lugar equivocado y por eso lo sea,
es mi alrededor tan confuso,
que parece una ilusión sin medida sin reclamo,
está mi vida tan perdida,
que no puedo evitar mirar atrás para ver si me encuentro.

No sé qué fue lo que perdí en el camino,
no sé cómo dejé que escapara sin más,
no se ni siquiera si en algún momento lo tuve,
no sé quién soy,
no sé porqué estoy.

Temo no poder confiar en el futuro que espero,
pensando que quizá mi presente no es el que fue esperado,
sabiendo que algo falta sin saber encontrarlo,
no sé cómo puedo dar el siguiente paso si parece que me falta el apoyo previo.

Ha pasado tanto tiempo,
y sigo sin encontrarme,
no consigo estar segura,
no consigo avanzar.

Mi propia alma me abate,
me debilita,
el mundo está loco y no logro admitirlo,
no consigo ver la simplicidad de las cosas,
complico la existencia de mi propia existencia.

Y el mundo sigue corriendo mientras yo me detengo,
es tan ilógico,
mi mente se evade y descansa,
sin poder atisbar el momento final.

lunes, septiembre 08, 2008

La vida dibujada

Se desliza mi mano en el aire bailando la melodía,

el cuerpo quiere girar en el mismo viento que la guía

quiere llorar en la misma emoción con la que entona sus gritos de pasión.

Libremente,

corriendo como si el mundo nunca acabase.

Fuerza intrínseca capaz de mover el cielo de ilusión

de cariño, de dulzura,

capaz de hacer temblar el alma donde quiera que esté.

Alba de luna me alcanza,

me sonroja y abandona hasta el próximo amanecer.

Escrito el 28 de agosto del 2008

Café Casino, Santiago de Compostela

miércoles, julio 30, 2008

Rozando el futuro


Duermo sola en Santiago una noche de mayo
algún sonido esporádico atraviesa la calle
que ajena dibuja la niebla de un cuento.
Noche serena y pálida, entumecida
que esconde su rostro en la penumbra
su belleza asoma tímida titubeando
calmando mi alma agitada
¡Detente! El mundo te está rozando sin que lo notes

Mi vista estaba estática en un paisaje estático
solo se veía futuro,
cada instante apremiaba para llegar al siguiente,
aunque fuera incierto o provocara miedo.
Por primera vez no existía el pasado,
ni tristeza lejana,
ni pizca de melancolía.
Frente a mí un sueño me encontraba,
no era ilusión, era mi realidad.

domingo, abril 06, 2008

Mundo imaginario

Este mundo imaginario no es la ilusión que soñé,
en mi mundo soñar ocupaba todo el día,
en mi mundo el tiempo no corría
la vida era una senda
en la que no se veía final alguno.

viernes, febrero 08, 2008

Compañero

Tú no eres una hoja volátil
que pueda ser arrancada por un viento enfurecido,
no eres una hoja entre las hojas,
no te pierdes en épocas de invierno,
ni abandonas tu letargo si llega buen tiempo.

Tú, eres rama integrada en el árbol,
por tí corre la misma sabía que le es aliento,
sientes frío cuando se estremece,
absorbes el sol para hacerle brillar,
mi querido centenário compañero.

jueves, enero 31, 2008

Pintar con los ojos cerrados

Vivimos en un mundo alborotado en el que a cada paso una nueva decisión nos acecha, algunas son silenciosas y tímidas, de esas que parece que puedes dejar para el día siguiente, otras aparecen súbitamente y desaparecen si no consigues atraparlas a tiempo. Es un trabajo que no acaba nunca, pero caminamos demasiado deprisa y las dejamos atrás, perdidas en aquella bifurcación que nos guiaba hacia otra opción y que se escapó en la niebla, niebla que cubre aquellos recuerdos que tienen que dejar de serlos, niebla que nos impide ver lo que no queremos conocer de nosotros mismos. Seguimos avanzando confiando en un futuro o en un destino, algo que no controlamos y que aún no hemos podido alterar. Hace tiempo mi capacidad de decidir sobre mi vida se vio superada, no podía controlar ninguna situación, no había camino por el que continuar, ni guía por la que volver. Algo cambió, mi incapacidad de decidir está pudiendo conmigo misma, en un tiempo en que dejé de creer, el ímpetu y la fuerza me abandonaron. Sé que estoy a tiempo, siempre lo estamos, a tiempo de decidir mi destino pintando con los ojos cerrados.

martes, enero 22, 2008

Capítulo II

Se miró las manos, lentas, dolorosas, mientras sentía no poder respirar, sin fuerzas para aliviarse, para tomar una bocanada de aire, sin energía para luchar. La derrota de verse y no verse, de gritar y no tener voz. Se detuvo en el tiempo y el mundo siguió corriendo, estelas difusas se agolpaban para evitar el obstáculo, veía la vida correr sin girar la cabeza para no conocer lo que se avecinaba, solo sentía el viento del rastro que dejaba al pasar desde su espalda a sus manos. Manos que ajándose perdían sus emociones, sin evocar recuerdo alguno. Dejó caer la estilográfica y levantó la vista, palpó la mesa tras de sí, entre el alboroto rozó el colgante, lo cogió. Descuidada dejó la puerta entreabierta al salir.