viernes, diciembre 19, 2008

La pista de atletismo

Recuerdo el instante en el que empecé a correr, no veía horizonte, no sentía el camino bajo mis pies. Pero empecé a aumentar la velocidad progresivamente esperando encontrar algunas señales que me indicarán a gritos o en susurros la próxima parada.

Son las tres y media de la madrugada y no entiendo porqué estoy despierta, quizá me hacía falta asimilar el día de hoy y mi mente no me ha dejado dormir hasta obligarme a afrontar mis pensamientos. Hoy he conseguido una gran meta, ni siquiera me creo que sea cierta, el camino está despejado y limpio, mi mente está satisfecha. Pero, me pregunto porqué me aflijo el triste castigo de no ser capaz de creer en mi misma. Necesito por un instante que dejen de acosarme los fantasmas de mis errores, hasta los más pequeños, siempre están torturándome. Necesito dejar de derrumbarme, encontrar algún modo de apoyar mi confianza. No se que debo sentir, no entiendo porqué siento tristeza o miedo, ¿cómo pueden eclipsar algunas pequeñas cosas un acontecimiento tan bueno?. Creo que mi equivocación ha sido no expandir esta sensación que me sobrecoge, no haber sabido gritar de alegría, la he encarcelado. Quizá solo tema despertar una mañana y que se haya acabado, quizá solo espere el momento en el que yo misma provoque su final con algún futuro y aún inexistente error. Quizá la autodestrucción amenace mis sueños cada noche. Quizá por eso no pueda dormir.

Mañana cuando despierte reanudaré el paso poco a poco, sentiré el viento atravesarme con más fuerza, pero seguiré corriendo a ciegas hasta la próxima parada.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Me alegra que por fín encontraras una parada. Ahora en la carrera ya no irás a ciegas, sino directa a la próxima parada.
You'll Never Walk Alone (O. Hammerstein)

akira dijo...

¿Y qué ocurre cuando se está demasiado fatigado para correr de un lado a otro y, no obstante, sin alcanzar jamás una meta que de verdad llene? ... tumbado en un claro al lado del camino, observando el cielo en busca de inspiración.

Enhorabuena por esa gran meta rebasada.

Anónimo dijo...

Todos cometemos errores, a todos nos torturan nuestros pequeños o grandes errores, pero la mayoría de las veces surge alguien o algo inesperado que te hace ver el final del tunel, que ilumina tu camino. Siempre alguien o algo inesperado, siempre. Hay que estar alerta para reconocer esta luz, a veces insignificamente, pero que te ayuda a encontrar el final del tunel. J. Angel