
El demonio volvió a salir aquella noche, ojos rojos enloquecidos, canto de rabia imbuida por un cúmulo de resentimientos. Palabras, emanaban como cataratas de astillas punzantes, alcanzando y desmembrando sentimientos que formaban parte del pilar sagrado, necesario para continuar.
Hacía algunos meses que el demonio campaba a sus anchas, acechaba de nuevo, con otras ropas, con otros pretextos. Su disfraz era aparentemente más ligero, construido de minucias sin capacidad de generarle más poder. ¿Por qué era capaz entonces de generar tanto dolor?
A menudo pensaba que no podía escapar de ese demonio, por mucho que navegaba a favor del viento, para conseguir la mayor distancia posible de esos momentos, en algún punto, siempre volvía a encontrarlo. Cada vez perfeccionaba más sus apariciones, sibilinamente alimentaba el odio en el alma humana, y entonces vi odio en esa alma, los ojos se le tiñeron de rojo cual el propio demonio, sentí alejarse a esta alma a un lugar oscuro del laberinto, sin saber si el camino volvería a acortarse alguna vez.
Finalmente huí del demonio, busqué el primer escape para no seguir escuchando, como en cada encontronazo de antaño. Al rato me pregunté, si huir no le haría más fácil encontrarme la próxima vez, si no le daría más poder para seguir trabajando en su objetivo, el cisma.
Enfrentarse a las palabras ¿por donde se empieza?
4 comentarios:
Las palabras que surgen de cualquier tipo de odio no se pueden combatir. Enfrentarse a ellas es como hacerlo contra un temporal, una tarea estéril. La solución es esperar a que amaine y, a continuación, elegir una ruta en función de los daños ocasionados por éste.
P.D.:Lo que no me gusta de blogger es que no se pueden editar los comentarios que escribes con errores una vez publicados.
Las palabras quedan, permanecen, una vez salen de tí pierdes el control sobre ellas. Una vez que los demás lanzan sus palabras, éstas se clavan en tí y te provocan heridas que no curan jamás.
Es inutil buscar refugio.
Hace tres días estuve en un lugar mágico, en una fraga en el interior de Galicia, donde la magia de la luz, de los colores, de las sombras te llena de paz. Allí no había palabras, sólo el sonido del viento y del agua. En ese lugar pensé en tí, Ulalum. Un lugar mágico para una persona mágica. Espero volver algún día con alguien con quien compartir tanta belleza, sin palabras, sin odios.
J.Angel
J. Angel, hace mucho que no escribo, quizá me he perdido este tiempo, o de algún modo he renegado de quien soy.
Espero que encontraras la magia de nuevo. No se si quiera si leerás este comentario, pero espero que te llegue aunque sea una ligera sensación de recuerdo.
Un abrazo
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