jueves, enero 31, 2008

Pintar con los ojos cerrados

Vivimos en un mundo alborotado en el que a cada paso una nueva decisión nos acecha, algunas son silenciosas y tímidas, de esas que parece que puedes dejar para el día siguiente, otras aparecen súbitamente y desaparecen si no consigues atraparlas a tiempo. Es un trabajo que no acaba nunca, pero caminamos demasiado deprisa y las dejamos atrás, perdidas en aquella bifurcación que nos guiaba hacia otra opción y que se escapó en la niebla, niebla que cubre aquellos recuerdos que tienen que dejar de serlos, niebla que nos impide ver lo que no queremos conocer de nosotros mismos. Seguimos avanzando confiando en un futuro o en un destino, algo que no controlamos y que aún no hemos podido alterar. Hace tiempo mi capacidad de decidir sobre mi vida se vio superada, no podía controlar ninguna situación, no había camino por el que continuar, ni guía por la que volver. Algo cambió, mi incapacidad de decidir está pudiendo conmigo misma, en un tiempo en que dejé de creer, el ímpetu y la fuerza me abandonaron. Sé que estoy a tiempo, siempre lo estamos, a tiempo de decidir mi destino pintando con los ojos cerrados.

martes, enero 22, 2008

Capítulo II

Se miró las manos, lentas, dolorosas, mientras sentía no poder respirar, sin fuerzas para aliviarse, para tomar una bocanada de aire, sin energía para luchar. La derrota de verse y no verse, de gritar y no tener voz. Se detuvo en el tiempo y el mundo siguió corriendo, estelas difusas se agolpaban para evitar el obstáculo, veía la vida correr sin girar la cabeza para no conocer lo que se avecinaba, solo sentía el viento del rastro que dejaba al pasar desde su espalda a sus manos. Manos que ajándose perdían sus emociones, sin evocar recuerdo alguno. Dejó caer la estilográfica y levantó la vista, palpó la mesa tras de sí, entre el alboroto rozó el colgante, lo cogió. Descuidada dejó la puerta entreabierta al salir.