lunes, septiembre 08, 2008

La vida dibujada

Se desliza mi mano en el aire bailando la melodía,

el cuerpo quiere girar en el mismo viento que la guía

quiere llorar en la misma emoción con la que entona sus gritos de pasión.

Libremente,

corriendo como si el mundo nunca acabase.

Fuerza intrínseca capaz de mover el cielo de ilusión

de cariño, de dulzura,

capaz de hacer temblar el alma donde quiera que esté.

Alba de luna me alcanza,

me sonroja y abandona hasta el próximo amanecer.

Escrito el 28 de agosto del 2008

Café Casino, Santiago de Compostela

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