Duermo sola en Santiago una noche de mayo
algún sonido esporádico atraviesa la calle
que ajena dibuja la niebla de un cuento.
Noche serena y pálida, entumecida
que esconde su rostro en la penumbra
su belleza asoma tímida titubeando
calmando mi alma agitada
¡Detente! El mundo te está rozando sin que lo notes
Mi vista estaba estática en un paisaje estático
solo se veía futuro,
cada instante apremiaba para llegar al siguiente,
aunque fuera incierto o provocara miedo.
Por primera vez no existía el pasado,
ni tristeza lejana,
ni pizca de melancolía.
Frente a mí un sueño me encontraba,
no era ilusión, era mi realidad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario