Ayer por la noche hablando con un amigo por el messenger como incontables otras noches, me hizo una pregunta que puede parecer típica, pero fue el comienzo para una extraña situación. La pregunta era ¿que harías si te dijeran que es tu última noche? Esa pregunta me hizo pensar, por un momento incluso puede sentir un atisbo de esa horrible situación, me asedió una gran tristeza todo era borroso y sentí cómo caía mientras el mundo que me rodeaba se alejaba. Enseguida recobré la conciencia de mi misma, y me tranquilicé, era una de esas noches en las que estoy horas delante del ordenador sin ganas de dormir. A las tres aproximadamente me cansé y fui al salón, como cada noche, a apagar todo para irme a la cama, la televisión estaba encendida, no me apetecía dormir, me tumbé en el sofá rojo y estuve distrayendo la mirada un rato hasta que cayó sobre una película en la que aparecía una escena japonesa.
Kenji presentaba a una mujer a su madre, con toda la ceremonia y educación de la más tradicional familia japonesa, era una mujer occidental, rubia, vistiendo un precioso kimono de algún color no apreciable pues era en blanco y negro la proyección. Entonces despierta del sueño alterado y vestida de rojo está la misma chica en las lindes de su cama, y le dice,” a las nueve vendré a por ti, te doy este día para que hagas todo lo que hubieses querido hacer, soy la muerte tengo que llevarte conmigo a las nueve”. No se porqué pero dos veces en tan corto intervalo de tiempo el mismo comentario me hizo estremecer, pero la curiosidad era más fuerte y contemplé a Kenji en su último día. Fue menos intenso de lo que yo esperaba y también confuso, estaba incluso relajado soportando ese peso inminente, intentó hablar con sus amigos, intentó viajar a Paris para encontrarse con su novia pero ningún vuelo llegaba antes de la fatídica hora. Finalmente acabó hablando con unos desconocidos aunque no se lo que fue de ellos porque caí rendida en el sofá rojo. Cuando me desperté fijé la vista rápidamente, casualmente era la última escena, en la misma cama donde despertó del sueño, la misma chica rubia sujetaba en su regazo a Kenji mientras un río rojo se desprendía de él impregnando las sabanas blancas, una lágrima sacudió la cara de ella mientras su mente decía “entonces se agarró fuertemente a mi mientras desaparecía”.
El resto de la noche solo tuve sueños de muerte, dos coincidencias en una noche, aún me quedan unas horas hasta que mi día termine.
Kenji presentaba a una mujer a su madre, con toda la ceremonia y educación de la más tradicional familia japonesa, era una mujer occidental, rubia, vistiendo un precioso kimono de algún color no apreciable pues era en blanco y negro la proyección. Entonces despierta del sueño alterado y vestida de rojo está la misma chica en las lindes de su cama, y le dice,” a las nueve vendré a por ti, te doy este día para que hagas todo lo que hubieses querido hacer, soy la muerte tengo que llevarte conmigo a las nueve”. No se porqué pero dos veces en tan corto intervalo de tiempo el mismo comentario me hizo estremecer, pero la curiosidad era más fuerte y contemplé a Kenji en su último día. Fue menos intenso de lo que yo esperaba y también confuso, estaba incluso relajado soportando ese peso inminente, intentó hablar con sus amigos, intentó viajar a Paris para encontrarse con su novia pero ningún vuelo llegaba antes de la fatídica hora. Finalmente acabó hablando con unos desconocidos aunque no se lo que fue de ellos porque caí rendida en el sofá rojo. Cuando me desperté fijé la vista rápidamente, casualmente era la última escena, en la misma cama donde despertó del sueño, la misma chica rubia sujetaba en su regazo a Kenji mientras un río rojo se desprendía de él impregnando las sabanas blancas, una lágrima sacudió la cara de ella mientras su mente decía “entonces se agarró fuertemente a mi mientras desaparecía”.
El resto de la noche solo tuve sueños de muerte, dos coincidencias en una noche, aún me quedan unas horas hasta que mi día termine.
2 comentarios:
Holaaaaaaaaaaaa!!!! En primer lugar enhorabuena por tu blog. Está genial, me encanta como escribes, y junto a esa canción, creas un ambiente muy especial y profundo, que te traslada a otro nivel.
He elegido "Premonición" para escribir por primera vez, porque ¿quién no ha pensado alguna vez en esto? ¿Qué haría yo? En esa situación, no me importaría el lugar, ni el qué hacer, simplemente intentaría pasar mi última noche con la gente especial que hay en mi vida, y conseguir que fuera inolvidable. Y ya lo sabes, allí estarías tú para compartir ese momento.
Espero que sigas escribiendo todos los días para así poder intercambiar nuestras opiniones sobre infinidad de temas.
1besazo!!!
David (Frus)
Siento haber tardados varios días en apreciar y participar en tu blog, pero ahora que lo conozco y he comenzado, no tengo excusa ni deseo tenerla, para dejar de hacerlo.
Al leerte me alegra conocer que pese a mi tardanza, tú ya compartías muchos de tús pensamientos conmigo, por lo que el texto me resulta familiar, pero no por ello dejo de disfrutar y de sorprenderme con tu escritura.
Yo nunca he soñado o me he parado a pensar en qué haría mis últimas horas o si conociera cuando me va a llegar el momento, quizá sea por mi excesivo raciocinio, al no darle importancia y pensar que nunca me va a pasar. Pero si he soñado más de una vez algo similar, que repentinamente, sin advertirlo, me alcanzaba la muerte, y en ninguno de los casos dejaba de estar con mis seres queridos. No podemos saber qué hay cuando dejamos de disfrutar de la vida, pero mientras tengamos capacidad de decisión podemos elegir dónde estará nuestro alma y nuestro pensamiento, y aunque no tengan un cuerpo en el que alojarse, yo siempre los imaginaré junto a las personas para las que significo algo y así me lo han demostrado.
Tú que ya me lo has demostrado, no te podrás librar de mí.
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