Aún recuerdo la tristeza que me provocaba el olvido cuando aún la inocencia era parte de mi, con el tiempo quizá he sido yo la que he olvidado lo que para mi era el mundo antes de nacer, perdiendo ideales, dejando escapar recuerdos, de aquella vida que era solo mía, porque entonces yo era dueña y patrón de aquella vida, ahora vago obnubilada en un lánguido mundo eterno, sin destino ni final, solo recorrido carente de sentido, ausente de esencia. Y me pregunto si queda de mí algún resquicio, alguna pista del sendero extremo. Solo puedo imaginar que he vuelto de un mundo irreal, para sufrir piel con piel un sueño de amargura.
Aquella palabra maldita, llamada melancolía, es solo esencia de muerte, es solo esencia de hiel.
Aquella palabra maldita, llamada melancolía, es solo esencia de muerte, es solo esencia de hiel.
3 comentarios:
Qué menos que darte la más cálida de las bienvenidas a este mundillo que es el de los cuadernillos de bitácora.
Lo cierto es que lo que mola del blog es la oportunidad que te ofrece de lanzar tu voz al aire, de abrir tu mente a aquél que la quiera leer y a encarnar todos aquellos detalles que, de alguna manera u otra, nos hacen únicos.
Estoy seguro de que tu blog será punto de paso obligado para todo aquél que decida pasearse por internet.
Besitos,
Pedro
Yo te conocí cuando la inocencia aún era parte de tí, al menos esa es la impresión que tenía y no creo que fuera equivocada. Es cierto que has perdido y dejado escapar cosas que eran parte de tí, pero quedan mucho más que resquicios, aún queda una persona increible. Sólo te falta alcanzar el convencimiento de que no es demasiado tarde y tomar el timón de tu vida.
Nunca es demasiado tarde para vivir la vida y tomar el control de ella, siempre estará llena de pequeñas decisiones que nos ayudaran a ser nosotros mismos, elige elegir.
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