miércoles, septiembre 06, 2006

Tal como éramos

Recuerdo hace años, la inocencia me sobrepasaba, y el mundo entero parecía envuelto en un halo de ilusión permanente, corría como si fuera a perder el pulso en el último metro, gritaba como si mi voz fuese algo prescindible, reía…, reía con tanta fuerza que hasta dolía, tenía un mundo por descubrir y una gran vida por recorrer, esa ilusión era mi identidad, esa alegría caracterizaba mi ser, de aquella que fui hace años y quizá nunca vuelva a ser. Siento ser la sombra de lo que era, el ocaso de una gran feria, esa nube que tiembla por el miedo a desaparecer.

1 comentario:

akira dijo...

Cuando somos niños todo nos parece misterioso, nuevo y excitante. Pero a medida que vamos creciendo comprendemos que no existen esos seres fantásticos de los cuentos infantiles y que nada es como nos imaginábamos que sería. Debemos crecer, si, pero sin perder por el camino esa ilusión que nos impulsaba de pequeños a realizar todo aquello que nos propusiéramos. Tenemos que buscar, buscar sin cesar, hasta encontrar aquello que nos permita recuperar y conservar esa alegría perdida.
Y nunca debes olvidar eso que por parecer tan obvio se relega al olvido, tú propia existencia. De entre todos los infinitos universos posibles, de entre los miles de millones de seres humanos, naciste tú. Un hecho tan improbable que por si mismo debería devolvernos el asombro y la fascinación por esta vida.

Un beso.